martes, 14 de junio de 2011

Tiempo para pensar


Hoy me he tomado el día libre, lo que no quiere decir que no trabaje, sino que lo haré de otra forma.

Las jornadas maratonianas tienen a su favor que te obligan a ejercitarte como si fueses un atleta preparando una carrera, te elevan la adrenalina y te permiten manejar a la vez muchos temas diferentes. ¿En su contra? Que cuando llevas mucho tiempo así, las neuronas se acoplan al ritmo frenético y dejan de lado lo que no es estrictamente necesario.

¿Cómo compatibilizar ambas situaciones? Con un día como el de hoy, en el que gracias a los smartphones puedo contestar correos o resolver cuestiones urgentes desde el parque, la biblioteca o dando un paseo por mi rincón favorito mientras huelo la hierba recién cortada, escucho el susurro de las páginas al pasar, o me doy cuenta de ¡cómo se ha vestido ese señor...

La cuestión es que si no oxigeno el cerebro de vez en cuando no puedo ser creativa ni reenfocarme, y es tan fácil perder el bosque entre los árboles... Así que hoy, aire fresco (bueno, no tan fresco, que en estas tierras el verano ha llegado como un mazazo).

lunes, 23 de mayo de 2011

Cambio de época


No, no voy a entrar a valorar políticamente el cambio en Castilla-La Mancha. No soy comentarista política, ni tengo interés en ello. Sólo es que a raíz de estas elecciones he vuelto a recordar mucho esa frase de "no estamos en una época de cambio sino en un cambio de época", y como curiosa que es una estoy expectante por ver qué nos depara el futuro y cómo va a reaccionar la gente de esta región. Como cuando vas al cine, con tus palomitas calientes, esperando meterte en una buena película.

Elecciones aparte, si mi modo optimista está en on creo que aprenderemos mucho y nos moveremos más, que buena falta nos hace; que seremos más proactivos, responsables y críticos. Si el que se enciende es el estado pesimista, le doy vueltas a la posibilidad que todo siga igual igual.

Pero últimamente encuentro tímidas señales alrededor para la esperanza...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Desayunando con un gorrión


Tomando un café rápido en una marquesina antes de empezar a trabajar dejo de lado la agenda para pensar en qué día tan bonito ha amanecido hoy. Soleado, fresco, limpio, retándome a que lo estrene, y justo en ese momento, al mirar hacia mi derecha, me encuentro sobre la mesa que ocupo un pequeño gorrión que me mira curioso.

Me sorprende su descaro, fruto quizá de su corta edad. Es muy jovencito. Muy jovencita, más bien. Está esperando pacientemente a que se me ocurra lanzarle unas migas, y yo lamento no haber aceptado la pequeña magdalena con la que me acompañaban el café. Furtivamente cojo la que alguien ha dejado en un plato abandonado y la aplastujo para que la gorrioncilla no se vaya con el pico vacío.

Hoy he entrado a trabajar con una sonrisa en la boca...